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Compañeros de piso: Compartir hipotecas

A veces nos encontramos ante la situación de no poder hacer frente a una hipoteca, por más cálculos que realizamos el sueño de tener una casa propia se va alejando mientras los números en la calculadora van aumentando. Ante esa situación, ¿qué podríamos hacer? Tengo una vecina que pasó por el mismo problema, es una muchacha joven que acababa de terminar la universidad, así que no tuvo mejor idea que comprar una casa con otros muchachos de su centro de estudios. La pregunta es ¿te atreverías a comprar una casa con un extraño? Al principio me pareció una idea alocada. Sin embargo, luego de buscar información llegué a la conclusión que a pesar de no ser lo más común es una buena alternativa.

Días tras día vemos en los diarios los avisos “Se busca compañero para compartir piso”, ahora existe una nueva modalidad “Se busca compañero para compartir hipoteca”. El mercado inmobiliario ofrece una nueva manera de pago de cuotas hipotecarias a las personas que no pueden costear el pago por sí solas, una modalidad denominada “hipoteca compartida”. Producto hipotecario dirigido generalmente a los jóvenes, inmigrantes o personas divorciadas. Algunas personas no se animan a arriesgarse, ya que el compartir una hipoteca puede implicar que si un propietario decide vender su parte los demás no podrán oponerse o tal vez el impago de las cuotas por parte de uno dueño. Sin embargo, estos préstamos ofrecen garantías al firmar los contratos.

Si después de pensarlo mucho has llegado a la determinación de compartir la hipoteca con un grupo de amigos es mejor que tomes en cuenta las condiciones para acceder a la hipoteca, aclarando que tiene semejanza a los créditos convencionales: La financiación puede alcanzar el 100% del valor de la tasación del inmueble, el interés fijado es el mismo que el de otra vivienda. Asimismo el euribor variará entre +0,40 y el +0,85. El interés es negociable y estará sujeto al porcentaje del valor de la tasación. En cuanto a la amortización, el plazo máximo para cancelar el crédito es de 40 años, esto se dará si la suma de la edad del menor con el plazo no supera los 80 años. Un ejemplo, si el plazo es de 30 años la edad del menor no deberá superar los 30. Las desgravaciones fiscales son las mismas que los créditos comunes. Un aspecto positivo es que no es necesario contar con un aval y no existe un número límite de compradores, aunque se recomienda dos o tres para evitar incomodidad en el piso.

Pero no todo es color de rosa, los problemas de convivencia pueden presentarse cuando menos te lo esperes. Este también es una de los inconvenientes de compartir una vivienda, los contrastes de carácter o comportamiento pueden llegar a ocasionar diferencias irreconciliables. Llevando a uno de los propietarios a vender su parte o incurrir en una mora. Para esta clase de problemas las entidades financieras ofrecen garantías: En el primer caso, a la hora de firmar el contrato la asesora informa a los copropietarios sobre las opciones que tienen para regular esta situación a través de un contrato privado, teniendo los compradores la libertad de hacerlo, ya que ello no condiciona la aprobación de la operación. En siguiente caso, la caja o banco irá contra la persona y no la vivienda. Si el moroso no paga la deuda a pesar de haber negociado con la entidad financiera, los demás propietarios podrán buscar otra persona que se haga cargo o a vender la propiedad. En el peor de los casos, se procederá al embargo del 100% del inmueble.

Es recomendable, averiguar con que personas se va contraer la hipoteca y firmar un contrato privado, para evitar los inconvenientes en el futuro.

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