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Archive for the ‘Uncategorized’ Category

La casa de mi perro

Monday, September 10th, 2007

Estaba en casa descansando después de un día de trabajo, cuando uno de mis hijos se acercó a preguntarme si podía tener un perro, me prometió que él se encargaría de todo y que yo no me preocuparía. Un amiguito de su colegio le había ofrecido un cachorrito, su perra había tenido cuatro perritos y no podía quedarse con todos. Entonces le propuso a mi hijo darle uno. José, así se llama él, aceptó gustoso la idea, siempre le han gustado los animales. En casa de mi madre hay un perrito y José cada vez que va no deja de jugar con él, le da su comida, hasta una vez lo quiso traer a la casa. Miré a mi hijo la carita con la que me decía que se comprometía a cuidar al animal, que no sabía como decirle que no era posible. Sólo le dije que tal vez más adelante podría tener uno, pero que en ese momento no. La carita de mi José cambio totalmente, paso de una alegría a una tristeza. Trató de hacerme cambiar de opinión, pero mi negativa no cambió. Cuando todos los recursos fueron agotados, subió a su dormitorio. Su madre fue a darle las buenas noches y él le contó lo que había pasado en la sala, ella con una ternura natural, le prometió ver que podía hacer. Al irme a recostar, ella me miró, comenzó a interrogarme con esos grandes ojos marrones. Le comenté que me sentía mal por haberle negado a nuestro hijo a tener una mascota, pero que no estábamos en condición de cuidar a un perro, éramos seis en la casa. Ella me replicó que no tenía importancia la cantidad de miembros en la familia, además ese cachorrito daría tanta alegría a nuestros hijos. Yo me mantuve firme en mi posición. “Un perro por ahora no”.  

Esa noche me acosté y los remordimientos no me dejaban dormir, hasta que por fin me quedé dormido. Suena el despertador, no es posible he dormido tan poco aún estoy cansado. “Eduardo, ya es hora de ir al colegio”, mi madre me levanta. “No al colegio, todavía tengo sueño”, pienso mientras mi madre me quita las frazadas de encima. -“Ya levántate, que vas a llegar tarde”, me decía ella.-“No, cinco minutos más”, yo le respondía y seguía en la cama.-“Pericles” dijo mi madre y silbó. 

De pronto un cuerpo peludo se abalanzó sobre mí, era mi perro, mi madre siempre que no podía levantarme se valía de mi perro que con dos pasadas de lengua se encargaba de levantarme. Era mejor que el despertador.  Luego de irme a bañar después de las muestras de afecto mi perro, me alisté y me fui al colegio. La razón por la que no quería ir a clases, era que teníamos examen y no había estudiado. Llegué al salón corriendo y la maestra estaba a punto de cerrar la puerta. “Pase, más temprano para la próxima”, me dijo ella con esos lentes de montura negra. Entregó los exámenes, me pase de frente a la segunda pregunta, cuando leí la primera no la entendía. Así estuve saltándome de preguntas, al final respondí unas cuantas, las necesarias para aprobar el curso. Salí del colegio corriendo, tenía programa una sesión con Pericles, hoy tenía sus clases de trucos, ya habíamos perfeccionado algunos. Queríamos entrar al concurso de mascotas, llegó a casa pero mi perro no me recibe, me pareció raro lo busqué por toda la casa y no estaba. Mi madre estaba en la cocina y le pregunté por Pericles. Ella estaba con los ojos hinchados, parecía haber llorado, me tomó del brazo y me hizo sentarme en la silla de la cocina. Estuvo unos minutos tratando de decirme algo, pero no entendía. De repente se me vino a la mente no puede ser le paso algo malo a mi perro, mi madre nunca se ha puesto así.-“¿Qué le pasó a Pericles?”, le dije llorando.-“Hijo un auto…”-“No puede ser, mi perro, no…”, la interrumpí y me eché a llorar.Mi madre trató de consolarme, pero no pudo.-“¿Dónde está?”, le dije.-“Se lo llevaron ya”, me respondió.Me fui corriendo a mi dormitorio, no paraba de llorar.”¿Por qué?”, me preguntaba. Estaba desconsolado, cuando llegó mi padre y comenzó a hablar conmigo, me prometió que iban a despedir a Pericles como se lo merece y quién lo había hecho ya estaba recibiendo su castigo. Estuvo conmigo todo el día. Al día siguiente comencé aguardar las pertenecías de mi perro en una caja, mientras lloraba cada vez que me acordaba de las cosas que habíamos pasado juntos. En la tarde le dimos la despedida respectiva.  

“Amor, ya es tarde”, me dijo mi esposa. Miré el reloj, tenía razón, me quedaba sólo media hora para llegar. Me dijo que toda la noche tuve quejándome, al parecer que tuve una pesadilla. Baje a desayunar, estaban todos mis hijos abajo, parece que José les había contado de mi conversación de anoche. Todos me miraban tristes y molestos. Mientras tomaba desayuno comencé a recodar mi sueño y me di cuenta que la razón por la que no quería que mis hijos tengan un cachorro, era ahorrarles la pena que era perderlo. Me fui a trabajar, despidiéndome de cada uno de ellos. 

En la tarde llegué con una casita, la puse en el jardín lejos de las flores de mi esposa y con un letrero. Ese día mientras estaban en la sala tocaron la puerta, era la mamá del amiguito de José, con un cachorrito en la mano. Al verlo todos se alegraron y corrieron a cargarlo. Los llevé al jardín y vieron la casita y el letrero, les dije que colocaran su nombre. Estuvieron un momento discutiendo hasta que quedaron en “Manchas”. José el mayor puso el nombre en el letrero de la casita y desde ese momento tenemos a nuestro perro en casa.

Una semana con la naturaleza

Friday, September 7th, 2007

Necesitaba un espacio para poder concentrarme en mi próxima exposición de pinturas. El departamento que habitaba estaba cerca de una zona comercial y no me permitía concentrarme. Necesitaba paz y tranquilidad. Estuve días enteros pintando cuadros y desechándolos, el ruido de la cuidad invadía mi capacidad creadora. Luego de varios intentos fallidos decidí salir a tomar algo. En el bar me encontré con unos amigos, me vieron y preguntaron que me pasaba, tenía un rostro demacrado. Les conté sobre mi falta de inspiración y la poca ayuda que me daba estar en medio de tanto ruido. Ellos me sugirieron que alquilara un lugar en el campo lejos del bullicio, era buena idea pero no tenía tiempo de estar buscando una casa, mi tiempo lo necesitaba para concentrarme. Uno de ellos me dijo tener un amigo que era agente inmobiliario y podía preguntarle. En ese momento lo llamó y le dijo lo que andaba buscando, el quedó en volver a llamarlo. Al cabo de unos minutos su amigo lo llamó. El me comunicó que tenían una casa rústica en Zamora, con excelentes vistas al campo y las montañas. Le pedí que concertara una cita. Al día siguiente nos encontramos, él me llevó a conocer la propiedad y me gustó, era un lugar tranquilo rodeado de naturaleza. Pedí los papeles, firmé y me entregó las llaves. Ese mismo día recogí de mi departamento todo lo que me hacía falta para pintar y me fui en mi auto. Llegué de noche, pero eso no me importó. Acomodé mis cosas, me senté un momento me serví un poco de vino y comencé a recorrer cada espacio de la casa, En la mañana con el agente no pude conocer muy bien cada espacio. Cuando terminé de recorrer el lugar, cansado por el viaje y la pequeña mudanza me dispuse a descansar. El amanecer del siguiente día me mostró una idea para empezar a pintar. Saqué mis accesorios de pintura y comencé a dar pinceladas en el lienzo. Estuve toda la mañana, acompañado de una copa de vino. Estaba más inspirado que nunca, no podía detenerme a pensar en otra cosa. El cuadro estuvo casi terminado cuando fui a la cocina a prepararme algo de comer. Después del improvisado almuerzo seguí pintando. Así pase toda la semana. Mis días se redujeron a pintar en compañía de la naturaleza y de una copa de vino. El paisaje que tenía el lugar lo aproveché para retratarlo en mis cuadros. 

Al terminar la semana regresé a mi departamento con varios cuadros bajo el brazo. Faltaba una semana para exposición, mi espíritu inspirador seguía. Comencé a pintar la ciudad de noche, toda ella envuelta en miles y miles de luces. Ya casi tenía terminada mi colección, cuando me llamaron de la galería y me preguntaron si podía adelantar la exposición, no tenía ningún problema, mis pinturas estaba listas, sólo me faltaba una, pero ese día la iba a terminar. Les dije que no había problema.  

En unos cuantos días la galería abrió y en ella se exhibían mis pinturas. Al mirar cada uno de ellas me recordaron a la excelente semana que pasé en Zamora y en esa casa rústica y acogedora, que me llenó de ideas y pudo romper el bloqueo en el que me encontraba.

Comprando una casa

Wednesday, September 5th, 2007

Antes de casarnos mi prometida y yo fuimos en búsqueda de una casa, no queríamos estar mudándonos todos los años o acostumbrarnos a un lugar y luego dejarlo. Sabíamos que no siempre íbamos a ser dos, así que teníamos que comprar una vivienda con varias habitaciones, baños y un jardín para evitar inconvenientes en el futuro.  

Faltaba un mes para la boda, así que contábamos con el tiempo suficiente para revisar casas hasta decidirnos la que más nos convenga. Después de hablar un día en la tarde con varios agentes inmobiliarios, acordamos en empezar el día siguiente con la exploración de las distintas casas de los alrededores de la casa de los padres de ella. No quería vivir muy lejos de sus padres, como era su única hija les había prometido no alejarse de ellos. No tuve ningún problema en acceder a su petición, mis suegros eran buenas personas y jamás se metían en nuestras cosas. El primer día quedamos en ver dos viviendas, el tiempo restante debíamos emplearlos en la organización de la boda. Ese día fuimos los dos en mi auto, porque de allí teníamos que ir a practicar el baile de novios, yo era pésimo con los pies, ella lo sabía así nos conocimos. Yo la invité a bailar porque me pareció la más linda del resto de mujeres que la acompañaba, cuando comenzamos a bailar yo le pisé pie, ella dio un grito. Sin embargo, siguió bailando conmigo. “Sígueme “, me dijo. Creo que en ese momento aprendí a dar unos pasos.  Cuando dimos con el inmueble nos impresionó la vista que tenía la fachada, tenía sobre la puerta un techo bajo con tejados, al lado una cochera. La puerta era ancha de madera y vidrio a sus costados tenía dos ventanas de vidrio. En la parte superior un pequeño balcón con plantas adornando las barandas, sobre el pequeño techo de la puerta también había una ventana. La parte de afuera era todo verde y un árbol destacaba en medio de ese jardín. La casa parecía tener buena iluminación.  

Adentro era aún más bello, tenía una escalera de madera que daba al segundo piso, en la primera planta había una chimenea, los acabados de la carpintería eran también de madera. Lo bueno del lugar era que gozaba de un ambiente acogedor, a mi prometida le gustó. Seguimos viendo el interior la cocina era amplia, perfecta para que ella cocinara, no es que sea machista, lo que pasa es que ella había estudiado cocina y trabajaba en un restaurante del centro como chef. Los dormitorios estaban arriba, eran cuatro y dos de ellos contaban con baño propio. En uno, el principal, había una bañera, si comprábamos la casa ese dormitorio sería el nuestro. Terminamos viendo una habitación, perfecta para poner mi estudio, creo que ese fue el momento en el que más me convencí de comprar la casa. Ese era un buen lugar para poner en orden mis libros. Cuando acabamos de recorrer el lugar, fui a un lado a hablar con mi prometida, ella estaba emocionada, el lugar le había gustado y como mi también me gustó lo bien repartido que estaban las habitaciones y el diseño, decidimos comprarlo. Así fue como antes de casarnos ya teníamos nuestro propio hogar. 

Viendo la casa se nos hizo tarde para la clase de baile, firmamos los papeles apresurados, las llaves nos las darían en un día. Subimos al auto y fuimos lo más rápido posible a la clase. No quería volver a pisar a la sería mi futura esposa. Pasado ese día obtuvimos las llaves hacia nuestro nuevo futuro juntos como marido y mujer.

Compro casa embrujada

Thursday, August 16th, 2007

Hay una gran admiración por las construcciones antiguas porque guardan consigo un gran valor cultural y son patrimonio viviente de la localidad. Sin embargo, existe la creencia de aquellas casas habitadas por seres paranormales que causan temor y, normalmente, asustan a sus ocasionales compradores, llegando al punto de echarlos del inmueble. 

¿El hecho que compre una fabulosa casa antigua puede causarme pánicos y problemas internos por los supuestos fantasmas que pululan en el lugar? La verdad es que es muy difícil de dilucidar pues la única experiencia a mano son precisamente las de aquellas personas que no creían en fantasmas y sufrieron miles de sustos de los cuales les cuesta recuperarse hasta el día de hoy. 

Muchas veces se piensa que esas son leyendas o historias tontas para atemorizar a los posibles compradores que en verdad encierran otros fines. 

¿Quien no ha escuchado hablar de la casa embrujada?, en cualquier lugar del mundo siempre encontraremos una casa con tales denominaciones. Precisamente ese es el tema, seguramente de todas las que se dice que existen, solo algunas realmente podrían tenerlos. 

Lo particular se da en aquellas personas que pueden convivir con este tipo de personajes sin hacerse ningún problema. Recuerdo a un amigo de la universidad contarme que se mudo a una casa muy antigua pero a la vez hermosa. Resulta que sus conocidos le decían que esta tenía un aspecto fúnebre, a lo cual no presto atención. 

Un día pasa por un hall, de la sala al comedor, para traer sus alimentos y seguir mirando televisión cuando de pronto aseguro haber visto a una mujer ahorcada, colgada de una gran soga. El no cree en fantasmas, su primera reacción fue de sorpresa, pero luego lo tomo con naturalidad. Finalmente le contaron que ahí se había ahorcado una señora pues vivía sola y abandonada por sus hijos. 

El caso es que nunca esto fue motivo para que si quiera pensara en dejar el lugar, por el contrario, le llamo la atención.  

Lo más probable es que a muchas personas no le agrade mucho toparse a diario con una imagen de un muerto en su casa, se trata de un tema muy subjetivo. 

El hecho concreto es que al parecer si existen casas embrujadas. Es el caso de la casa de Amityville, en Nueva York, donde ocurrió un múltiple asesinato entre los mismos familiares, a partir de ahí toda la familia que tuvo el atrevimiento de vivir ahí fue despojada por espíritus del mas allá.  

Tanta era  la presión con ojos rojos que miraban desde la cortina, olores putrefactos, manchas en las paredes y sensaciones negativas que la familia que compro el lugar (a un precio económico) trato de traer a un cura para expulsar a estos espíritus. Finalmente el que fue expulsado fue el representante religioso pues cuando se iba a disponer a realizar su acto de purificación apareció una mancha inmensa de moscas que acompañadas de gritos hizo que retirara del lugar. 

En fin, las leyendas e historias no cesaran, si en caso cree en ellas no lo quedara mas que construir una casa similar, ojala esta nos sean tan buenas que atraiga a seres extraños.

La mejor vista que tuve yo

Tuesday, August 14th, 2007

Muchos son las posibilidades por las cuales hemos pasado a lo largo de nuestra vida para manifestar que hemos tenido la mejor vista que nadie haya podido tener. Tan es así que estos momentos se tornan en inolvidables para el común de las personas por lo significativo y profundo que nos pudo haber significado.

Las cámaras y filmadoras pueden ser testigos de nuestra gran proeza para presumirla con nuestros conocidos, sin embargo; nada se compara con la imagen que nos queda en el disco duro de nuestra memoria.

Puede ser que te encuentres frente al mar mirando como la brisa y las olas del mar conjugan un momento inmortal, miras el cielo, los alrededores y obtienes una vista y sensación única, algo poco común.

Otra posibilidad es cuando vas de viaje por tierra y puedes observar el paisaje habitual del camino mientras la vida de las personas transcurre naturalmente.

En ambas ocasiones las vistas se realizan a nivel del mar y nos parecen sorprendentes.

Sin embargo una de las mejores vistas que se puedan tener es desde lo más arriba posible; puesto que se tiene un paisaje general de todo el lugar.

Es cierto que cuando viajamos en un avión o helicóptero hay una visión similar de impresionante, pero el caso es que si se realiza desde un punto fijo las cosas varían dramáticamente.

Normalmente puedes apreciarlo desde lugares como malecones, cerros o morros. La vista es acompañada con una respiración profunda y una sensación de relajación sublime. Estos son paisajes naturales pero también están las construcciones modernas como grandes edificios o rascacielos desde donde el panorama puede ser igual de impresionante.

Un ejemplo claro puede ser cualquiera de los grandes edificios que se encuentran en Nueva York, Chicago o Los Angeles. En estos casos la perspectiva es distinta pues la vista es de una ciudad cosmopolita, con millones de personas dirigiéndose por todos lados, una impresionante cantidad de avisos publicitarios, vehículos, y demás construcciones modernas que te dan una idea de lo que el hombre ha podido crear.

Se imaginan una vista desde el Two Prudential Plaza o el AT&T Corp. Center en los Estados Unidos.

Por otro lado también están grandes construcciones como la Torre de Telecomunicaciones de Montjuic en Barcelona, que fue creada para los juegos olímpicos del año 92 realizados en esa ciudad. En este caso el protagonismo se lo lleva la misma arquitectura de la construcción pues más bien parece uno de los seres extraterrestres que invadió la tierra en la película “La Guerra de los mundos”

Aunque si se trata de vistas en las cimas de grandes construcciones no podríamos dejar de mencionar la Torre Espacio en Madrid que tiene una altura de 224 metros superando a otra gran construcción de Benidorm como es el Hotel Bali. Simplemente impresionante.

El punto en concreto es que sea de un paisaje natural o de uno construido por el hombre las vistas nos sorprenden de igual forma. Como lo señale antes; esta la maravilla de la naturaleza y la del hombre, la que ha sido capaz de construir.

La seguridad desde arriba

Tuesday, August 14th, 2007

Una imagen que me quedo muy grabada respecto a la seguridad en nuestros hogares era cuando Robert de Niro, en la película “Cabo de Miedo”, vulneraba constantemente la intimidad de Sam Borden, abogado que lo traicionó, y la de toda su familia, pareciera que era tan fácil como quitarle un juguete a un recién nacido, pero lo cierto es que en la vida real la escena repetitiva de este delincuente podría ser real. 

Lo dramático del asunto era cuando el mencionado abogado dormía placidamente con su esposa; y él, R. de Niro, estaba parado, mirándolo, sin preocuparse por ser descubierto pues su destreza era tanta que se daba el lujo de ver a su futura victima tan indefensa que lo único que podía provocarle era lástima. 

La pregunta surge de inmediato, ¿Qué tan lejos esta eso de la realidad?  

Cuando un delincuente se propone atacar un lugar no hay forma de que se le detenga, puesto que puede estar solo o acompañado en su cruento plan, pero debe esperar de nosotros la más tenaz resistencia e inteligencia para saber afrontarlo. 

De por si nuestros hogares son tesoro codiciado para este tipo de malhechores, sin embargo, me pregunto yo ¿Cómo podríamos protegernos? Existen las alarmas, perros guardianes, vigilantes, seguridad de la localidad, y un largo etcétera. A pesar de ello seguimos siendo presa de los robos. 

Una idea que se me viene a la mente es cuando todos rogamos al divino señor para que nos vaya todo bien, y siempre alzamos nuestras plegarias haciendo un rezo, como quien mirando al cielo. 

Entonces, no es difícil de deducir, ¿Es que acaso la seguridad viene desde arriba? Y si lo piensan detenidamente eso tiene sentido. 

Me explico, siempre escuche decirle a mi madre: “¡Pórtate bien, mira que te estas observando desde arriba!” Acto seguido, me imaginaba a Dios observando todos mis movimientos y tenía mucho cuidado en hacer el bien, y si hacia algo mal, tomaba mis precauciones para que nadie se diera cuenta. 

¿Qué quiero decir con todo esto? Muy simple, particularmente pienso que es mucho mas provechoso permanecer en la parte de arriba de un edificio. Si es una casa, trata de permanecer en la planta superior. 

Todo por una sencilla razón, pues desde arriba el panorama que se pueda tener es mucho mayor. Tener una visión general desde la parte superior, de donde vive, le hará precaver en caso suceda una emergencia y tomar las medidas mas oportunas para el caso. 

Eso se me quedo grabado una vez que casi pude ser victima de un robo en el edificio donde vivía, pues una pobre mujer se acerco para pedirle al vigilante que le abriera la reja para recibir ayuda porque tenía mucha hambre. De pronto, una voz irrumpió la conmovedora escena: “No, papá…no lo hagas”” Era el hijo del vigilante que observaba desde el quinto piso que habían dos personas escondidas al costado de la reja de la entrada, esperando que el vigilante se acerque para reducirlo e ingresar a hacer sus fechorías en todos los departamentos. 

La vista desde arriba es lo más recomendable, no soy un experto en seguridad pero si un vecino atento en contra de los robos que pueda padecer mi familia o amigos. Creo que eso es motivo suficiente para darle algo de crédito a estas palabras que no son más que un consejo para tomar en cuenta.

Mudanza, siempre difícil

Thursday, August 9th, 2007

En la escuela, mis amigos me molestaban por mi situación. A veces, eran muy crueles. Disfrutaban hacer un paralelo entre mi vida y la de aquel joven del anime japonés Tom Misaki (Súpercampeones). Ambos, él desde la ficción y yo desde la realidad, teníamos un padre cuyo trabajo le exigía necesariamente tener que viajar por el mundo constantemente. Y para colmo, a mí también me gustaba el fútbol. Ya no.

El tema es que tuve que acostumbrarme al poco sedentarismo de mi progenitor. Se dedicaba al cobro sistemático de deudas financieras contraídas por organismos no-gubernamentales (ONGs). En todos los continentes. ¡Qué iba a imaginarme yo, cuando pequeño, en un escenario de bosques africanos y fauna salvaje! ¡Cómo pensar en visitar la maravillosa zona de México y sus milenarias civilizaciones antiguas!

Ahora, al mismo tiempo que ser errante significa enriquecerse con situaciones nuevas, también constituye un abatimiento de nuestras más profundas estabilidades emocionales. Es que establecer vínculos amicales y perennizar estilos de vida es una experiencia muy intensa. Y, de pronto, cortar todo es muy difícil. Sé que el ser humano es un animal de costumbre; pero, ¡cómo cuesta, a veces! Casi siempre.

Al inicio del presente texto, cité a mis compañeros de colegio, que gustaban burlarse de mi condición nómada. Pero no eran todos. Recuerdo largas despedidas. Incluso de los corazones con los que congenié. Continuos dolores, trasnochadas maldiciones. Cómo olvidar, por ejemplo, los golpes (verbales) contra mí y mi propio padre. Contra el destino. Siempre nos íbamos. Y el aeropuerto fue el eterno testigo de mis reniegos.

Desde el punto de vista arquitectónico, cada casa que habitábamos estaba perfectamente construida. Buenas paredes frontales, todo limpio, en orden. La dificultad surgía cuando había que interactuar con los vecinos, nuevas personas. Nosotros, extranjeros de nacimiento, nos veíamos imposibilitados de comprender muchos de sus códigos comunicativos y comportamentales. Nuevamente, había que adecuarse. Y así, muchas, pero muchas veces.

Pasamos por casonas viejas al sur de Barcelona y condominios más o menos exclusivos en Madrid. También llegamos a Miami y su sol costero y actriz. Oceanía y sus islas nos dieron, asimismo, una bienvenida a lo grande. ¿Qué más? Italia nos pareció un lugar idóneo para empezar a ser sedentarios. Algunas veces, ya estábamos a punto de dar el giro final, pero el reiterado interés comercial de quien me dio la vida no lo permitió.

De hecho, mi vida es extraña. Ya tengo 27 años y no quiero dedicarme a ser el engreído de papá. Creo que una vez él mismo se dio cuenta: empecé a estudiar Administración Hotelera en una universidad valenciana. Ya estaba todo listo. Es más, habíamos opinado que la mejor forma de llevar mi carrera era vivir en España. Mi padre había aceptado. Pero un maldito mal de respiración me dejó leyendo libros en un hospital estadounidense.

¿Si tengo objetivos? Claro. Porque no todo ha sido malo. Mi progenitor ha montado una consultora internacional en temas de cobranza y derecho laboral. Coordinaremos bien para que empiece mi preparación profesional. Y poder codirigir la organización. Por lo menos, he advertido algo crucial en mi vida: lo mío es el estudio. Lucharé para desarrollarme, en un mismo lugar o de avión en avión.

Quiero una piscina ya

Thursday, July 19th, 2007

Siendo España uno de los países más costeros de Europa, da ganas de bañarse. Pero no solamente es psicológica la razón que nos motiva a adquirir un inmueble que tenga piscina. Tampoco es nuestro solo afán por el mar. El principal móvil para esto es la búsqueda de un espacio propio, íntimo y placentero. Es así que, muchas veces, nos vemos seducidos por la posibilidad de contar con un espacio acuático en nuestras propiedades. Empecemos con las reflexiones: 

Hay dos tipos de piscinas: privada y pública. La primera demanda mucho más cuidados que la segunda. Pero la segunda tiene mucho más limitaciones que la primera. Veamos: las privadas necesitan un mantenimiento constante (inversión económica) y algunos gastos de reparación, si es necesario. Las públicas son, por definición, aquellas compartidas por una comunidad. En uso y en pagos. De esta forma, gastamos menos, pero tenemos grandes restricciones. Al no ser nuestras, debemos evitar su uso desmedido y pensar dos veces antes de pretender un personalismo. 

Las comunitarias guardan, además, un control y seguridad organizados, por lo que no tendrá que preocuparse la próxima vez que deje a los niños nadando. Sí tendrá qué preocuparse, en cambio, si le dan ganas de entrar a la piscina por la noche. Pues no podrá hacerlo. Debe respetar un horario y la condición de igualdad de todos los usuarios para acceder a ella. En realidad, ambas tienen ventajas y desventajas. Pero siempre hay una que se adecua mejor a nuestra demanda. Analicemos qué necesitamos y en base a ello, emprendamos la búsqueda. 

Ahora, qué pasa si, de un momento a otro, queremos incluir en nuestras viviendas un espacio acuático, inexistente en el momento de la compra. Pues tenemos varias opciones, que varían en precios y tipos. Así, por ejemplo, podemos hacernos de una piscina ‘hinchable’ (ideal para los caprichos infantiles) o intentar esbozar nuestros propios diseños con medidas personales y únicas. Todo depende de lo que queramos. Y de cuánto disponga nuestro presupuesto matemático. Aunque también es cierto que no siempre lo barato es útil, muchas veces es mejor invertir altas cantidades y recibir un servicio óptimo. 

Sea como sea, con la intención de comprar una vivienda ‘enpiscinada’ o con el propósito de construir una en nuestro árido domicilio, es crucial saber elegir a nuestros proveedores. Es recomendable confiar sólo en uno y exigir productos acordes a nuestros requerimientos. Muchas empresas se dedican al diseño, construcción, fontanería y selección de materias primas para condicionar un espacio dedicado al nado y relax en nuestras casas. Es beneficioso evaluar sus consejos y siempre pedir explicaciones. 

Una piscina representa una zona saludable y deportiva en el hogar. En ella, nos sumergimos en claridad y tranquilidad. De alguna forma, nos llevamos un poco del mar a nuestras casas. Lo aprehendemos para nosotros y nuestra familia. ¡Qué significativo pasar un tarde marítima con quienes queremos! ¡Qué integrador organizar juegos acuáticos con los pequeños! Este espacio puede constituirse un símbolo de unión, fraternidad y compartir familiar. Así, es bueno meditar sobre nuestras posibilidades reales de construir uno en casa y preparar nuestro pequeño gran verano. ¿Qué dice? ¿Se anima?

Gracias Dios, Gracias Diablo

Thursday, July 12th, 2007

Si me preguntaran que ha sido lo más hermoso que pudo haber creado Dios en la Tierra, tendría que decir que son las mujeres.

Quiero que se me entiendan bien lo que quiero decir pues tampoco me gustaría sonar tonto, pero me parece formidable cuando camino por cualquier lugar y se me aparece una de ellas. Realmente una más bellas que la otra, ni que dudarlo.

Lamentablemente solo podemos estar con una, pero hay tantas y tan bellas que eso puede parecer algo injusto con los hombres que padecemos harto.

Ese estilo tan particular de ellas, de enojarse, de molestarse contigo cuando no tienes ni las mas mínima idea que de malo hiciste, ponen su carita seria, sin hacer ni un gesto y tratando de ignorarte, como quien dándote una esperanza a que digas algo que remedie lo malo (supuestamente para ella) que hiciste. Realmente las adoro.

Sentir su olor tan femenino, lo tan bien cuidaditas que siempre tratan de estar, en especial aquello que aprendí muy de niño cuando me lo comento mi padre.
“Cuando una mujer te diga no; es si. Y cuando te diga si; preocúpate”.

Lo mejor es cuando vences esa barrera y , por fin, después de mucho batallar, termina en tus brazos, caminando pegados, tan juntitos que pareciéramos uno solo.

No se, pero realmente le doy gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de haber nacido hombre, pues así tengo la posibilidad de disfrutar mas de su belleza e ver e imaginarme lo tan hermosas que son pues seguramente habrán mujeres en el mundo que lamentablemente no conozco pero que imagino como podrían ser por lo especial que son ellas.

Lo repito sin ningún temor…¡Gracias, mil gracias Dios por haber creado a las mujeres!
Pero no todo queda ahí, ¿Sabes cual es el mejor momento que puedes pasar con una de ellas?

Particularmente me refiero a estar sentado una tarde, en la sala de tu casa, casi al oscurecer y tener en frente una gran chimenea que te ilumina tenuemente, donde veas ese fuego, las leñas quemándose unas a otras, incitándote, dándote ese calorcito que se complementa con lo que sientes, que va a la par con la belleza que tienes a tu lado.

No se trata de una gran chimenea, esta es muy rustica y pareciera que mientras mas lo fuera seria mejor pues te da un ambiente rural combinada con la magia del fuego.

Si la hermosura que tienes a tu lado es algo fina, tienes la posibilidad de una chimenea con losetas muy brillantes, con listones de mármol.

De repente algunas chimeneas con mucho color, donde se combine lo tradicional con lo moderno, hechas exclusivamente para departamentos. O, si eres tradicional, una antigua, más clásica, que combinan la sobriedad con la pureza de sus formas, combinando la madera con los metales.

Pueden ser cualquiera de ellas, el tema es que esa belleza celestial se convierte en una apasionada fiera, lo angelical se convierte en lo prohibido y el fuego combinado con la pasión se confunde entre la chimenea, mi pareja y yo.
Lo demás te lo dejo a tu imaginación. ¡Gracias Diablo…gracias por ese apasionante infierno reflejado en esa chimenea!

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Thursday, March 1st, 2007

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