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Archive for November, 2007

Viendo la vida y la ciudad desde arriba

Tuesday, November 27th, 2007

Hace un tiempo, cuando por fin tuve la oportunidad de comprarme un apartamento, después de mucho tiempo de desearlo, escogí uno que me encantó desde que lo vi, y no necesariamente porque me gustase el interior, sino porque más bien me gustaba lo que podía ver hacia fuera, desde él. Tenía una gran vista. En verdad espectacular, ya que desde un balcón que había en el dormitorio podía ver gran parte de la ciudad. Además desde ahí podía observar también lo que había sido mi anterior casa. Y veía exactamente la habitación que me había pertenecido y que hoy ocupaba mi hermano menor.

 

Bueno, cuando me mudé y pasé el primer día en mi nuevo inmueble, tan sólo pensaba en pasar todos los momentos en el balcón viendo hacia abajo del edificio, para tratar de imaginar que esos pequeños puntitos que veía moverse bastante lejos eran personas. En realidad me parecía gracioso que se pudieran ver tan pequeños. Pero eso no era todo lo que me llamaba la atención después de todo. El dormitorio que tenía el apartamento era bastante grande, casi más grande que la sala. Esa disposición de los cuartos en el inmueble también era algo que me había atraído para comprarlo finalmente. Creo que me pareció algo inusual, claro después de haber vivido tantos años en un dormitorio pequeño en el que a duras penas cabía un a cama y una que otra cosa más.

 

Era el cambio radical que significaba ese apartamento lo que me había hecho comprarlo. Ya que no sólo era para mí una mudanza, sino que además simbolizaba un cambio de vida. Es decir, de ahora en adelante miaría para adelante solamente, porque lo que había atrás ya era parte de un pasado remoto. Y no porque fuese malo, más bien era muy bueno, sólo que todo eso me había servido para obtener el trabajo que ahora tenía, y con el cual podía costear el apartamento recién comprado en el que me encuentro hoy. Y por ello quería recordarlo como una etapa buena que me había servido de base para lo que había logrado hasta ahora.

 

En cierta forma también el haber conseguido ese apartamento con esa vista era algo que representaba un avance más de mis sueños, porque siempre había anhelado poder tener una casa en lo alto de un edifico para poder divisar gran parte de la ciudad, ya que los inmuebles con esta característica siempre me habían parecido muy interesantes, además de inalcanzables, sin embargo ahora por fin poseía uno. De cualquier forma la obtención de ese inmueble seguía significando mucho para mí. Lo había podido empezar a pagar con el primer sueldo de mi nuevo trabajo en una empresa de publicidad y tenía la seguridad de que terminaría de pagarlo más pronto de lo planeado si seguía esmerándome en mi trabajo, tal como venía haciéndolo hasta ahora

 

Hasta ahora todo había sido bueno en el nuevo apartamento, desde la vista desde arriba hasta el poder encontrarme en general en un apartamento con grandes características. Ello gracias al duro trabajo que realizaba, y a que me había fijado puntos muy claros para mi futuro. El cual ya había llegado y el cual empezaba a disfrutar.

Diferencias inmobiliarias de dos hermanos

Friday, November 16th, 2007

Recuerdo que desde que era muy pequeño todas las cosas que hacía siempre eran opuestas a las que hacía mi hermano, absolutamente todas. Ya sea porque el quería diferenciarse de mí, o yo de él. En realidad teníamos dos personalidades distintas bien diferenciadas que se podían notar rápidamente. Si uno escogía un juguete el otro ya no quería jugar con ese por nada del mundo. Bien, con el paso del tiempo fuimos creciendo y nuestras diferencias también –en cuanto a gustos y preferencias, lo cual no quiere decir que discutamos-. En la adolescencia ya se podía notar entre nosotros dos un claro límite que dividía dos polos opuestos.

 

Por ejemplo, en la época de nuestra juventud, él gustaba más de salir a fiestas y quedarse divirtiéndose varias horas seguidas en casas de otros amigos, que por cierto era bastantes. Yo, por mi lado, prefería algo más calmado y también menos estrepitoso, además me gustaba más mantener un círculo pequeño de amigos, no me agradaba la idea de conocer muy de cerca a una gran cantidad de personas, por ello siempre trataba de mantener poco contacto con la gente que recién conocía.

 

Esas diferencias, aunque algunas pequeñas, otras muy grandes, fueron calando en el tiempo y conforme fuimos creciendo y madurando las diferencias también fueron tomando formas diferentes, de manera que nos acompañaran toda la vida.

 

Por ejemplo recuerdo una vez en la que mi hermano salió de viaje por algunos meses, justo antes de mi matrimonio. Después de ese tiempo durante el cual contraje nupcias, me mudé de mi casa, en la cual había vivido toda mi vida desde que nací, a otra casa que ya estaba pagando desde hace unos meses junto a mi esposa.

 

Así pasaron unos meses más sin que mi hermano regresara a España de su largo viaje de estudios a Francia. Para cuando por fin volvió decidió que ya no viviría más con nuestros padres y con nuestros otros hermanos que eran menores que nosotros. Por ello decidió mudarse hacia otro inmueble que represente para el una vida totalmente nueva, libre de ataduras familiares, como solía decir él. Por ello se mudó a un apartamento. Y no era sólo un apartamento, sino que estaba situado en lo más alto de un edificio de muchísimos pisos. En realidad casi a todos nosotros (digo, en mi familia) no nos hubiera agradado la idea de vivir en un lugar así, aunque pudiéramos disfrutar de una gran vista desde lo alto de aquel inmueble.

 

Esta era sólo una muestra más de nuestras diferencias totalmente opuestas de gustos. Mientras yo había decidido a vivir por el resto de mi vida en una casa tradicional, de dos plantas, con mi familia; mi hermano había optado por un inmueble bastante alejado del resto de la familia, ya que todos vivíamos en casa y estábamos acostumbrados a mantenernos cerca del nivel del suelo. Eso ha sido de lo último que nos ha diferenciado, en realidad cada día hacemos algo distinto, pero si enumerara todo eso faltaría espacio para terminar, por ello sólo recuerdo algunas cosas, de todas las que han sido en realidad, pues son las más significativas.

Acrofobia: la imposibilidad de mirar desde arriba

Thursday, November 8th, 2007

Existen diferencias básicas cuando se habla de la ocupación de una casa y de un apartamento. En realidad la enumeración de esas diferencias puede ocupar varias páginas, y si tomamos las opiniones de aquellos que han tenido la oportunidad de vivir en ambos tipos de inmueble, pues aún más páginas se podrían escribir acerca de este tema tan fastidiosos para algunos.

 

En sí, en esta ocasión no voy a hablarle acerca de los beneficios o perjuicios de un determinado tipo de inmueble, sino que más bien trataré acerca de un tema un poco delicado para un porcentaje de personas pequeño y que muy pocas veces es tomado en cuenta. Aunque la realidad de estas personas no les permita vivir en un inmueble como los apartamentos: me refiero a aquellos que sufren de acrofobia, es decir miedo a encontrarse en las alturas. Lo cual les imposibilita de hallarse en algún lugar que no sea una planta baja, y que se eleve más allá de lo que su temor les permite. Ello hace que las personas que sufren de esta fobia se sientan inseguras y rodeadas de peligrosidad en los espacios por encima de lo que ellos consideran normal, es decir al ras del suelo.

 

Con este temor, es de suponer que el vivir en un apartamento debe ser imposible para estas personas, ya que por lo general al vivir en un inmueble así uno se puede encontrar en cualquiera de los pisos de un edificio, lo que no les asegura para nada la permanencia al nivel del suelo. Es de esta manera que la forma más segura, y en sí, la única forma de vivir para aquellos que padecen de acrofobia, es ser cobijados en una casa, y más aún vivir sólo en la primera planta. Claro que hay quienes pueden vencer un poco este miedo que los rodea, y la experiencia de subir a un segundo piso por una escalera no les representa un drama, sin embargo, hay mucha otras personas que ni siquiera pueden pisar más de un peldaño de una escalera pues pronto el vértigo se apodera de ellos y todo a su alrededor parece tan distante y tan lejano, como si estuvieran flotando en el mismo cielo, y la tierra estuviese muchos kilómetros más abajo.

 

Por ello es difícil imaginar que alguien que sufra de acrofobia pueda vivir en el último piso de un apartamento, eso es realmente imposible. Por todo lo demás se podría decir que es algo así como una barrera que tienen, pues no pueden llevar a cabo su vida con la misma normalidad con la que otros lo hacen. El vivir en la primera planta de una casa, es prácticamente su única opción con lo cual la forma en la que eligen un inmueble también se ve reducida. Ellos no pueden disfrutar de la vista de un hermoso atardecer desde lo más alto de un edificio con toda la ciudad abajo llenándose de los colores de la tarde y de la noche, ni pueden pensar siquiera en visitar a personas que tengan pisos en los altos de un inmueble. Tiene que mantenerse siempre en tierra, sin despegar ni estar más cerca del cielo.


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